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La Comisión Europea ha propuesto que la Unión Europea, parte contrayente de la Convención de Barcelona, adhiera a uno de sus siete protocolos, el "Protocolo Offshore", que entró en vigor el 24 de marzo 2011 para proteger el Mar Mediterráneo contra la contaminación resultante de las actividades de exploración y la explotación en alta mar. El protocolo impone una serie de condiciones que se deben cumplir antes de poder iniciar las actividades; en particular, la construcción de las plataformas y torres debe cumplir con normas y prácticas internacionales y los operadores deben demostrar su capacidad técnica y la capacidad económica necesaria para llevar a cabo las actividades. A las actividades que pueden causar serios efectos peligrosos para el medio ambiente, no se concederá ningún permiso. En la actualidad, la exploración y la explotación en alta mar están en constante aumento en el Mediterráneo y la región es particularmente vulnerable debido a su configuración cerrada y a su alta sismicidad. La ratificación del Protocolo por parte de la UE debería fomentar la ratificación por parte de otras de las partes contrayentes el Convenio de Barcelona.